domingo, 23 de octubre de 2016

LAS CONTRATACIONES DEL  AYUNTAMIENTO FOMENTAN EL ENCHUFISMO

La política de contrataciones de nuestro Ayuntamiento ha supuesto durante todos estos años de gobierno primero de Juan Martín y ahora de Antonia Ledesma un auténtico ejemplo de utilización política, de retorcimiento de la legalidad vigente con el único fin de tejer una red clientelar sustentada a base de contrataciones completamente discrecionales (a dedo) y sin cumplir los principios básicos legales.
En múltiples ocasiones hemos denunciado esto. Hemos señalado los casos más escandalosos que, sin duda, demuestran que las puertas giratorias están en nuestro pueblo perfectamente engrasadas. Así desde hace años denunciamos los múltiples casos de concejales del PP que al abandonar sus cargos políticos han encontrado acomodo como trabajadores en el Ayuntamiento sin ningún otro requisito y sin que ninguna otra persona pudiese optar por ocupar ese mismo puesto de trabajo pues no existió el proceso de selección, y si lo hubo estaba diseñado igual que un sastre confecciona un traje a medida. Lo mismo ha ocurrido con miembros de las listas electorales o familiares de éstos. Pasado un tiempo prudencial, más o menos el necesario para que la gente se olvidase de las caras, algunos eran colocados en el Ayuntamiento como compensación al esfuerzo realizado.  Y cuando no, eran familiares directos de los mismos concejales o del propio alcalde. Esta situación de enchufismo y de clientelismo político corroe a nuestro Ayuntamiento.
Añadamos a todo lo anterior una bolsa de trabajo completamente manipulada y sin criterios claros ni objetivos, por supuesto. ¿Quién puede confiar en la objetividad de una bolsa de trabajo que establece que la puntuación definitiva sea la que proporciona la entrevista personal con la concejala de empleo? ¿Alguien puede considerar serio ese procedimiento? Sin duda, en un organismo público no. Esta bolsa de trabajo en ningún momento ha respetado los principios básicos de igualdad, mérito y capacidad. Estos tres principios son los que deberían garantizar que cualquier ciudadano de nuestro pueblo pueda optar en las mismas condiciones a un puesto de trabajo en el Ayuntamiento siempre que cumpla con los requisitos de formación, titulación y experiencia correspondiente.
Por desgracia, no existe esa garantía y ese respeto a la ley porque no ha interesado a los gobernantes. Su interés ha sido y es utilizar la contratación laboral como la mejor manera de crear un granero de fidelidades que, a la hora de unas elecciones, se convierten, multiplicados varias veces en votos. Una red de intereses basadas en promesas y en favores. 
Pero todo esto tiene una consecuencia mucho más grave y que actuará a largo plazo. Esta forma de gestionar la política ha traído la corrupción a nuestro pueblo. Pero no ya la corrupción económica, que también y con la gravedad de la misma, sino la corrupción que, según el filósofo Emilio Lledó, es la más peligrosa: la de la mente. Es la corrupción que hace que muchos vecinos y vecinas de nuestro pueblo vean normal o natural lo que viene ocurriendo en este tema, que justifican lo injustificable. Esa corrupción  ha calado de tal forma que para muchas personas no hay más interés que los personales. Que solo aspiran a alcanzar su propio bienestar. En una sociedad ya demasiado individualista, actitudes como la de nuestros gobernantes, no hace más que ahondar esta crisis y esta degeneración.

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