Triste y frustante, ser un problema
Triste y frustrante debe ser para un político abandonar su cargo porque es lo mejor para su pueblo. Así lo reconoció Juan Martín al anunciar su renuncia. Esta confesión demuestra que muchas cosas ha hecho mal. Cuando, no aceptando la realidad, ha vivido una vida paralela, fruto de la ensoñación y el convencimiento de ser el poseedor de la verdad absoluta. Por no haber aceptado las consecuencias de la acción de la Justicia que lo condenó por un delito de corrupción . Y, por supuesto, por no entender que acababa un ciclo bien cegado o endiosado o simplemente porque desconfiaba de su posible recambio.
Sea como sea, Martín Serón acaba de la peor manera posible, obligado a dar un paso atrás para eliminar el problema de estabilidad política del Ayuntamiento. Triste y frustrante para quien durante demasiado tiempo se ha creído que la historia comenzó con su llegada al poder como si antes no hubiese existido nada, y que después de él solo se esperara el abismo.
Su legado es más que discutible. Es cierto que nuestro pueblo ha mejorado, que se han realizado obras e inversiones, también debido a que la construcción estaba en pleno apogeo. Sin embargo, en muchas de ellas hay muchas sombras: una biblioteca que duplica su presupuesto y se llevó por delante la mitad de una calle y 55 aparcamientos; un Centro de Salud cuyo aparcamiento está aislado del resto del edificio, unas viviendas de VPO de Villafranco que o bien no se terminan o si se terminan no se entregan a sus demandantes, etc….
Y otras prioridades que se han quedado en el olvido: la revisión del PGOU, el parque industrial cerca de Villafranco, la Tecnopolis que sigue siendo una maqueta. Zonas del pueblo que siguen teniendo dificultades estructurales (Bajondillo), etc…
Pero sobre todo en su DEBE está el haber dejado un pueblo en el que la igualdad de oportunidades brilla por su ausencia; en el que el enchufismo es moneda de cambio y en el que se ha producido una fractura social desconocida hasta su llegada al poder. El legado de un alcalde no son solo placas, es también la capacidad de cohesionar y unir a un pueblo. Y esto no lo ha conseguido.
Tal y como él reconoció, se había convertido en un problema. Triste final para un alcalde.

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