CARTA ABIERTA AL SEÑOR
MORENO BONILLA, PRESIDENTE DEL PP DE ANDALUCÍA
17/10/2014
Estimado señor Moreno
Bonilla:
Comienza un nuevo curso
político y es el momento de plantear buenas intenciones.
Recientemente usted ha recordado públicamente cuáles son las suyas,
y entre ellas ha destacado el de la regeneración política y la
lucha contra la corrupción. La actual crisis política la hace más
necesaria que nunca pues la ciudadanía está cada vez más harta y
alejado de nosotros. Para ello, su partido ha propuesto la reforma
del sistema de elección de alcalde. Esta medida, además de tener un
claro interés partidista, nos parece un despropósito pues hay
medidas más fáciles y que supondría una auténtica regeneración
política. Nos referimos a las que cualquier partido debería tomar
en el caso de que alguno de sus cargos públicos estuviese inmerso en
casos de corrupción.
Nos ha llamado la
atención que usted insistiese en que no estaba entre sus prioridades
tomar medias contra aquellos compañeros que estuvieran simplemente
imputados. Eso sí, declaraba que estaban dispuestos a tomar medidas
firmes en caso de condenas en firme. Sin embargo, su partido,
encabezado en Málaga por el Señor Elías Bendodo siguen sin
pronunciarse sobre si apoyarán o no la vuelta a la alcaldía de
Alhaurín el Grande de Don Juan Martín Serón, condenado en
sentencia firme por el Tribunal Supremo por cohecho pasivo. Hasta tal
punto es su silencio que el propio equipo de de Gobierno (del PP) del
Ayuntamiento ha alzado la voz y les pide una respuesta rápida y
unidireccional.
Pero su actitud no es
novedosa. Es la doctrina de su anterior presidente regional, Javier
Arenas, que establece que las responsabilidades se les piden a los
políticos en el momento de ser imputados, pero, claro está, siempre
que sean del partido contrario. Si la imputación es de alguien de
los suyos no pasa nada, o casi nada. Hay que esperar a que los jueces
tomen medidas definitivas. A esto hay que añadir la idea de que
cualquier caso de corrupción que afecte al PP es una persecución
política, un plan de acoso y derribo organizado por las instancias
judiciales, policiales y políticas contra unas personas que dedican
todo su tiempo y esfuerzo a trabajar por el bien del pueblo. Por
tanto, hay que esperar aunque para eso haya que olvidar en un cajón
de la mesa el propio Código Ético del PP.
Pero tenga en cuenta que
no todos tenemos problemas de memoria. No todos olvidamos asuntos que
nos afectan y que ponen en entredicho las declaraciones solemnes con
las que nos mienten. Aquí, en su tierra de origen, no todos tenemos
memoria de peces y sabemos -porque lo vivimos y sufrimos durante
años- que esa palabrería esconde el nulo interés por tomar medidas
de regeneración política. Esas palabras son falsas y no escapan a
los hechos.
Y para ello, no le vamos
a recordar todos los detalles, puesto que usted los conoce en primera
persona. Estuvo aquí, apoyando en alguna campaña electoral al
alcalde, ahora condenado por el delito de cohecho por el Tribunal
Supremo, junto a su concejal de Urbanismo. No le vamos a recordar las
ocasiones en las que su partido le confirmó en el cargo siempre con
el argumento de que no había sentencia firme. Cuando la hubo había
que esperar a que la confirmara el Supremo y cuando este dictó su
sentencia definitiva, se pusieron de perfil durante unas horas para
que ambos pidieran la baja en el partido. Ya no había necesidad de
expulsar a quien se había marchado por su propia iniciativa. Sin
embargo, todo es una farsa de la que es cómplice por acción u
omisión. Si admitieron la baja de ambos condena-dos por cohecho es
cuestión interna del partido, pero que consienten que ambos
exmilitantes alardeen a diario de ser los que rigen los destinos del
partido en Alhaurín no hay dudas. ¿Se entiende, si no fuera así,
que dos personas que se han dado de baja en un partido ocupen día
tras día la sede de ese partido? ¿A quién quieren engañar con ese
silencio cómplice? Y además, no puede utilizar la excusa de no
conocer el tema de primera mano pues el presidente del PP en Málaga,
Elías Bendodo, ocupa el cargo de Portavoz regional del Partido y es
una de las personas de su máxima confianza.
Por tanto, tiene una
oportunidad magnífica para predicar con el ejemplo, acabar con tanto
engaño y tanta manipulación y presentarse como un ejemplo de
regeneración democrática, comenzando por su propia casa y sabiendo,
como imaginamos que sabe, que no todo el pueblo de Alhaurín el
Grande espera la vuelta de Don Juan Martín Serón. Si sus
pretenciones son gobernar a los todos los andaluces (no solo a los
seguidores de Don Juan Martín y similares) y hacerlo con honradez,
la opción no es el chantaje que desde el PP de Alhaurín el Grande
le plantean. La única opción es condenar la corrupción y hacerlo
con el ejemplo: impedir que condenados por corrupción representen
las siglas de un partido supuestamente serio; el partido que usted
preside.
Asamblea de Izquierda Unida
en Alhaurín el Grande
Oficina
de Prensa de Izquierda Unida
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